
¿Quién es Conde Barkula?
El Conde Barkula es, en palabras de Puppy Jay, una leyenda, un misterio y una noble criatura de la noche: el gran señor de todos los vampiros. Cuando le ofrece al conductor una entrevista exclusiva, el programa se propone conseguir 100 nuevos patrocinadores y así enviar a Vicky Licky a Transilvania para un especial de Halloween. Desde su castillo, y a veces desde su ataúd, alienta la campaña con un acento misterioso, mucho gusto por los juegos de palabras con “morder” y cero paciencia para las entrevistas a distancia. En el final de la primera temporada la entrevista por fin ocurre, en vivo desde su castillo, y no sale como nadie esperaba.
También se menciona en los episodios 7, 10, 11, 12, 13, 14, 19, 20.
Mejores momentos
- Episodio 5Le envía a Puppy Jay un mensaje grabado en el que le ofrece una entrevista exclusiva para un episodio especial.
- Episodio 8Le recuerda a Puppy Jay que reserve los vuelos — los precios están que muerden — y se niega a cualquier entrevista a distancia.
- Episodio 9Él mismo patrocinaría el programa, pero no tiene tarjeta de crédito: las comisiones bancarias muerden.
- Episodio 16Perdona un álbum sin canciones de vampiros — “un descuido trágico” — y aun así mantiene la entrevista.
- Episodio 18Lo despiertan en su ataúd cuando Puppy Jay pasa flotando; se niega a ayudar y fija la entrevista para Halloween.
- Episodio 21Responde fuera de cuadro cuando Puppy Jay se pregunta qué hacen los vampiros cuando les haces ghosting.
- Episodio 22Se enfurece cuando se cancela la entrevista: ya se la había prometido a la momia Anubark, al Cachorro sin Cabeza y al Sabueso de los Barkserville.
- Episodio 23Le cuenta a Vicky Licky cómo se convirtió en vampiro —se comió un murciélago por accidente— y cómo sus ojitos de cachorro lo salvaron de Van Helsing.
- Episodio 23Revela lo único que temen los vampiros, el pelo de gato, sin saber que está en vivo… y termina ardiendo entre llamas y picazón.
En sus propias palabras
La curiosidad… muerde.
Puppy Jay… es de día. Literalmente estoy en un ataúd.
Le aseguro, Puppy Jay… que no querrá averiguarlo…
Cinco siglos he esperado este día.









